El Estudio

Creo que las primeras placas que utilizó mi bisabuelo, fueron las descubiertas por el físico Francés Claude Félix Abel en 1847, se trataba de unas placas de cristal, recubiertas con bromuro de potasio de albúmina, las cuales se sumergían en una solución de nitrato de plata antes de su exposición, les siguieron las placas de colodión que seguían siendo húmedas, para continuar con las que inventó el fotógrafo Británico Charles E. Bennet en 1878, se trataba de placas secas recubiertas con una emulsión de gelatina y bromuro de plata, muy parecidas a las actuales.

El Laboratorio era pintoresco, había de todo o casi todo: una pila para lavado con su bomba de mano, una estantería llena de productos químicos unos sólidos y otros líquidos, alguna báscula de precisión para el pesaje, libros y cuadernos de notas, así como un sinfín de cubetas, algunas pesaban como demonios.

El cuarto oscuro o de las magias, como mi padre le llamaba de niño, tenía un farol con filtros de cristal, que proporcionaba luces de colores verde, roja y naranja con distintas intensidades, donde mi abuelo hacía la magia, pues metía en una cubeta con revelador una hoja de papel blanca y poco a poco aparecía la imagen.

Otra de las curiosidades se encontraba en una esquina del laboratorio, era una barrica de madera que por razones de altura, mi padre no alcanzaba a ver lo que contenía en su interior, se podía ver pero no tocar “ordenes de la casa”, pero un día vencido por la curiosidad y en ausencia de su progenitor, logró encaramarse, trepando por la barrica y ¿con qué se encontró?...

Pues con una especie de sales (hiposulfito) para hacer fijador y una bayoneta que bien podía ser de la guerra de la independencia, ¿qué hacía ahí? Parece ser que la utilizaba para ablandar dicho producto.

Lo más interesante de todo: la “locomotora de vapor” con sus ruedas, faro y chimenea, se trataba de una ampliadora de proyección horizontal, por desgracia ésta no la conservamos (ver dibujo de al lado): en la parte frontal tenía, una caja donde se alojaban los objetivos intercambiables, más o menos como los de la cámara de galería,a continuación iba el fuelle con su entrada para los chasis, le seguían los condensadores y por último, la caja de luz, con su chimenea, esta caja de luz sufrió algunas modificaciones con el paso del tiempo. En un principio pudo utilizar luz diurna y de vela, le siguió el arco voltaico y por fin, la lámpara de tungsteno, con la que trabajó mi padre, pero la chimenea siempre fue útil, bien como salida de humos o sistema de refrigeración.